Baúl de letras

Porque siempre tendrán algo que decirnos

Solo una noche

Le ofrecí mis manos, mis ojos y mis palabras; pero mis manos se quedaron tendidas, mis ojos la siguieron hasta la puerta y mis palabras no lograron alcanzarla.
Recuerdo que su cabello se confundió con el mío en la almohada, pero de repente comenzaron a salir mis primeras canas. Nunca me perteneció menos que ahora, en estos recuerdos; nunca fue mía ni lo será jamás.
Solo fui un vientre, porque no quiso ver mis ojos, ni mis manos y tampoco quiso escuchar mis palabras.
Solo una noche la tuve a mi lado y mientras la luna hacia su recorrido, yo sentía su cuerpecito como una crisálida ansiosa por romperse.
En vano le ofrecí la leche de mis pechos; en vano traté de atraer su mirada que siempre se dirigió hacia la puerta.
Ya en la madrugada observé la más fantástica de las mutaciones; aquella bebita que había nacido la noche anterior, aquel cuerpecillo frágil, se convulsionaba mientras sus miembros se alargaban y maravillosas curvas moldeaban su silueta.
Sus senos se irguieron, sus piernas se tornearon y la firmeza de sus carnes dio forma a una bella mujer.
Su rostro fino parecía irradiar luz propia, y sus ojos grandes, que nunca me miraron, esperaban ansiosos los primeros rayos del sol para partir.
Su cuerpo desnudo permaneció sentado en el borde de la cama; intente alargar mi mano para acariciar sus largos cabellos negros, pero no lo hice, pues presentía que mi misión estaba cumplida.
Y, de pronto, la habitación se llenó de luz, y la esbelta figura avanzó hacia la puerta.
Nunca más supe de ella; en ocasiones me parece verla en la habitación contigua, viendo la televisión; en ocasiones también, me parece escuchar un susurro que me llama… mamá; pero son solo fantasías que se forjan en mi mente.
Fue una noche, tan solo una noche.

7 comentarios»

  Diego Magno wrote @

Ay camela, no se que podría decirle, yo no tengo hijos para compartir sus experiencias, pero ver crecer dos niños a mi lado me demuestra que son personas que al final siempre se apartarán de uno. Pero, tan solo una noche?

  camela wrote @

Seron Magno, es decir que ha sido muy corto el tiempo que la he sentid como parte de mi vida, tan breve como una noche.
los hijos cada vez quieren estar más lejos de sus padres y es algo que no se acepta tan fácil.
¿recuerdas el cuento de Juana araña? de eso se trata.
saludos

  yesualgother wrote @

camela. camela brujilda…
los hijos, son una mirada que se pierde en el tiempo ..
así que,sólo queda apreciar la belleza que la al nacer da´..

saludos

  alvaroramirez wrote @

Según el gran poeta Khalid Gibrán, los padres son solo el arquero que estira la flecha para que ella pueda volar por el aire.
En ése sentido los hijos no le pertenecen sino a la vida.
Difícil asumirlo, pero en dicha metáfora hay enorme sabiduría y gran consuelo.

  blueandtanit wrote @

que bello escrito, lleno de hermosos sentimientos que se vislumbran a través de las palabras, la verdad es que esa niña no pudo tener una mejor madre, porque la que tiene es genial! todos tenemos la mejor mamá del mundo, es cierto que los hijos se alejan, pero también es cierto que no olvidamos de donde venimos y nunca, jamás, olvidamos a la persona que más nos ama en el mundo.

abrazos

  blueandtanit wrote @

en este momento, curiosamente, preparo el desayuno a mi madre que aún duerme…

  blueadntanit wrote @

doña camela, le cuento que no me ubico en este tema de su blog, pa’ adelante es pa’ atras, qué cosa tan rara…


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