Baúl de letras

Porque siempre tendrán algo que decirnos

Archivo para agosto, 2008

El camino

Renuncio, sí; renuncio a la empresa inútil de recuperar lo perdido.

Los años pasan y el camino no me devuelve lo que se ha llevado.

Por ese camino he visto como se marcharon  el amor, los sueños, las ilusiones y las esperanzas; nunca ninguno de ellos volvió a tocar a mi puerta; en vano he esperado ver crecer la silueta que un día se hizo pequeña hasta desaparecer.

Renuncio, y también por ese camino emprenderé mi partida, mi viaje sin retorno.

De la música

El hombre es un ser de evolución moral, tendiendo ésta a una ineluctable decadencia.


Los nuevos géneros musicales son un buen ejemplo de la degradación de la psique de la humanidad, en los que la ausencia de liricidad, romanticismo y sentido social, demuestran el mórbido objetivo de las nuevas “tendencias” musicales.


Música ahora parece llamarse a cualquier ruido estridente; música ahora, parece ser cualquier obscenidad adornada con sonidos sintéticos.


Si la música es el arte de combinar los sonidos y el arte debe ser sublime, no tiene sentido entonces llamar música, a aquello que se vende como pan caliente recién sale de las casas disqueras.


Las nuevas generaciones llaman clásicos a aquellos temas musicales que suenan en la radio hace poco más de un año, demostrando así su insustancialidad y fugacidad.


Los clásicos, los verdaderos clásicos, son aquellos que llevan siglos de trascendencia y que cada que se escuchan se transforman en evocación.


Sería bueno que los jóvenes miraran otras opciones y se detuvieran a  pensar por qué la música universas es también la música trascendental.


No quiero que piensen que me dirijo de forma  peyorativa hacia la forma como se hacen ahora las cosas; pero pienso que el pentagrama y las notas musicales, tienen que usarse para hacer verdadera MÚSICA.