Baúl de letras

Porque siempre tendrán algo que decirnos

Cosas de Horacio

Llevo un buen rato buscando a Horacio y lo único que escucho es su pequeño cencerro, y un suave ronroneo que me da a entender lo divertido que se le hace esconderse de mí.

Horacio me reta en la oscuridad, porque sabe que mis ojos no pueden ver lo que los suyos ven el las tinieblas.

Por momentos, su cuerpo afelpado se enreda en mis piernas, acompañado este acto de un maullido burlón; luego su campanilla se aleja y la escucho en un lugar impreciso de la casa y cuando me dirijo allí, lo escucho ya en otra de las habitaciones.

De pronto ya no escucho a Horacio; ni su ronroneo ni su cencerro se sienten más. En vano lo busco a tientas por cada rincón.

Cuando el apagón ha pasado y se han encendido nuevamente las luces, lo veo, dulcemente dormido en su mullido cojín; el único lugar en el que no se me ocurrió buscarlo.

4 comentarios»

  blueandtanit wrote @

al igual que las madres, siempre se imaginan lo peor…

que hermoso escrito

abrazos

  catirestrepo wrote @

Todavía no conozco a Horacio y eso me parece triste…

¿cuándo me lo presentas?

  yesualgother wrote @

ole, porque no lo has presentado?
me gustaría jugar con aquel personaje a las
escondidas…

eh!!

como siempre la venia
}buen escrito
🙂

  diegomagno wrote @

Qué belleza carmen, y lo digo con los ojos de la critica literaria, no con los de la amistad; si es que se puede. Espero de verdad que podamos reunirnos pronto de nuevo ante las letras y el café.
chao.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: