Baúl de letras

Porque siempre tendrán algo que decirnos

Archivo para julio, 2008

Más cosas de Horacio

Horacio ronronea mientras me mira escrutador; no logro penetrar en el túnel de sus ojos; no logro ver nada a través de sus cristales de jade.

Horacio hoy me ofrece su infranqueable mundo de felino en un par de pupilas dilatadas.

¿A dónde querrá llevarme Horacio por el sendero verde de sus pensamientos?

PLENILUNIO

Hola muchachos.

La luna me ha reclamado por nuestra ausencia; extraña nuestros poemas y tambien nuestras canciones.

Los invito para que nuevamente celebremos nuestros rituales de luna llena.

Entonces mis quridísimos, escucho propuestas.

Sería el sábado o el domingo.

¿Qué piensan?

Nos hablamos

Saludos

Cosas de Horacio

Llevo un buen rato buscando a Horacio y lo único que escucho es su pequeño cencerro, y un suave ronroneo que me da a entender lo divertido que se le hace esconderse de mí.

Horacio me reta en la oscuridad, porque sabe que mis ojos no pueden ver lo que los suyos ven el las tinieblas.

Por momentos, su cuerpo afelpado se enreda en mis piernas, acompañado este acto de un maullido burlón; luego su campanilla se aleja y la escucho en un lugar impreciso de la casa y cuando me dirijo allí, lo escucho ya en otra de las habitaciones.

De pronto ya no escucho a Horacio; ni su ronroneo ni su cencerro se sienten más. En vano lo busco a tientas por cada rincón.

Cuando el apagón ha pasado y se han encendido nuevamente las luces, lo veo, dulcemente dormido en su mullido cojín; el único lugar en el que no se me ocurrió buscarlo.