Baúl de letras

Porque siempre tendrán algo que decirnos

Archivo para abril, 2008

Pionero

 

Como río impaciente penetras en el abismo interminable de mis mares, impregnado con mi sal, preso en mis dominios;

Maravilloso huésped que a raudales de dulzura se sumerge en el sosiego de mis aguas y al igual que un gigantesco cetáceo, emerges de vez en cuando para tomar aire y de nuevo descender a mis profundidades en busca de la ruta de un nuevo mundo.

Conquistador de regiones encantadas, de tierras firmes en los confines de un mar desconocido; tierras inmaculadas, tierras libres y sin fronteras que esperan tus manos creadoras y también esperan tus huellas.

Plenilunio

No importa si la noche está fría y cubierta, la luna siempre espera nuestro ritual, porque aunque no pueda vernos, nos escucha y aunque no podamos verla, podemos sentir sus gélidas caricias.

 

Hola muchachos

Sé que el clima anda caprichoso; pero no por eso dejaremos de reunirnos para celebrar nuestro plenilunio.

Nuestro encuentro será el próximo veinte de abril; nuevamente escucho propuestas.

Saludos

Desahuciada

Con mis manos vacías he llegado y con ellas vacías también partiré.

Todo para mí fue inasible, todo tan resbaladizo y volátil.

Nada jamás me perteneció; nada, excepto este cuerpo decadente que un día dejaré al garete por las cloacas de la humanidad.

Hoy , hablo desde mi soledad, desde la más grande que jamás haya sentido ; hablo desde el miedo aterrador que ahora me embriaga.

Mis sueños se han marchado y solo escucho aquellas palabras homicidas; la procacidad de aquellas palabras que se clavaron como una daga en mi pecho; aquellas que me dejaron inerme; aquellas que me indicaron la puerta de salida.

He rebotado como un hule en las sucias paredes de mi insensatez , y ahora tengo esta daga clavada en mi pecho y sé que cuando alguien la saque, mi corazón saldrá en un hemático raudal de tristezas y esperanzas abatidas.

He sido herida de muerte, herida desde los albores de mi conciencia.

Sé que un día me encontraré de frente con la muerte, y cuando ésta retire de mi pecho la daga, escaparé en ese revoltijo de plasma y corazón.