Baúl de letras

Porque siempre tendrán algo que decirnos

Archivo para agosto, 2007

Pandora

Ahí les va un breve poma mítico.

Sería inútil tratar de encerrar nuevamente, a todos esos demonios que tu ingenuo proceder dejó escapar.

El mal que deambula por el mundo, es tan grande como pequeña es la esperanza que aún guardas en tu cofre de sorpresas.

Que triste empresa delegaron en ti los dioses, al poner en tus blancas manos el sino fatal de los hombres.

                                                                                                                                      Camela

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Buen balance

Tenía muchas espectativas con respecto a nuestra primera noche de luna llena en grupo, pero la respuesta de los muchachos fue muy positiva.

En muchos lugares la gente se reune para celebrar éste ritual; espero que acá nosotros seamos pioneros y que esta sea la primera de muchas noches de plenilunio, música y poesía.

Quiero darle las gracias a todos los que acudieron a la cita y también a aquellos  que desde la distancia estuvieron con nosotros.

Desde ahora están invitados a nuestra próxima velada.

Me invade un sentimiento inefable, pues no tengo palabras para expresar cuan especial fue compartir con mis compañeros del blog, algo que para mí es tan importante.

Nuevamente, gracias.

Algo de Dostoievsky

Debo aclarar que este fragmento pertenece a Dostoievsky, aunque en un principio dije que se tratraba de Ernesto Sábato, pues éste lo cita es su libro “hombres y engranajes y heterodoxia”. Le agradezco a Hibris su aporte.

“Creo en la vida eterna en este mundo. Hay momentos en que el tiempo se detiene de repente, para dar lugar a la eternidad”. ¿Por qué buscar lo absoluto fuera del tiempo y no en esos instantes fugaces pero poderosos en que, al escuchar algunas notas musicales o al oír la voz de un semejante, sentimos que la vida tiene un sentido absoluto?

Plenilunio

La luna está creciendo; ya pasó del cuarto creciente y en pocos días la tendremos en su plenitud.

Quiero invitarlos a que compartamos juntos, algo que para mí se ha convertido en un ritual.

Siempre procuro -cuando los buenos vientos están a mi favor-, asistir a un lugar muy especial, desde el cual  puedo apreciar el nacimiento de la luna llena, rodeada de naturaleza y tranquilidad.

De paso quiero proponerles que cada mes y en lo posible, hagamos de éste acontecimiento un motivo de encuentro e integración, en el cual podamos salir de la rutina, compartir unas canciones, unos poemas y por qué no, unas cervecitas.

Nuestra primera noche de luna llena sería -si aceptan mi humilde invitación-, el próximo martes 28 de agosto; esto desde luego, si el buen tiempo nos acompaña.

Espero lo tengan en cuenta. Ya nos estaremos hablando.

Con cariño.

Camela

¡Hola muchachos!,ésta es otra más de esas inquietudes

“La mesa está servida fastuosamente,

deliciosos manjares cual celestial

ambrosía, están dispuestos para que

algunos , solo algunos, satisfagan su

indiferente  paladar”.             camela

Ayer hablaba con Gabriel sobre el tema de la mendicidad en el barrio y llegamos a la conclusión de que es una realidad más a la que no podemos ser ajenos.

Y es que cuando de ver la verdad se trata, súbitamente surgen en la mayoría, serios ataques de ceguera, sordera y hasta pérdida del olfato.

Parece que nadie ve, ni escucha ni huele la miseria.

“Hay golpes en la vida tan fuertes…¡yo no sé!, golpes como del odio de Dios”; decía Cesar Vallejo en uno de sus bellos poemas.

No podemos seguir descargando sobre la palabra “dios” todas las responsabilidades del hombre. Lo único que cae del cielo es la lluvia y uno que otro avión que no logra desafiar a la gravedad.

Si el hombre no asume que la transformación del mundo está en sus manos y no en las manos de un ser abstracto, esto seguirá igual y hasta peor.

De qué sirve una ciudad pujante si persiste el hambre y la miseria. Ese cuento de “la más educada”, es solo una fachada que oculta una realidad a la que muchos somos indiferentes.

Me pregunto que hace un niño de seis años en el Parque Berrio, a las once de la noche vendiendo dulces. Esas caritas cansadas y somnolientas se le quedan a uno en la memoria.

Y es que éste problema ya no está solo en el centro de la ciudad. Acá, en La Loma, en nuestra vereda, tenemos desde hace unos años esta situación.

Hace como un mes pasó por el sector de San Gabriel, un señor con cinco niños, los cuales decía eran sus hijos. Sus edades oscilaban entre los cuatro y los diez años. Éste señor pedía algo para desayunar a sus pequeños. Si a las once de la mañana estos niños no habían desayunado, entonces, ¿a qué hora iban a almorzar; y su higiene y su estudio?; ¿a qué hora del día disfrutan realmente de su niñez?

Este es uno de los tantos casos que existen.

Es un futuro poco promisorio e infructuoso el que le espera a estas criaturas.

Tal vez no podamos hacer mucho pero…muchchos, detengámonos un momento que en el intento nada se pierde. No hagamos parte de esa deshumanización que aqueja al mundo desde hace ya tanto tiempo. 

Este es un cariñoso saludo para los muchachos del blog

Quiero manifestarles mi admiración por ese trabajo tan maravilloso que están realizando en el barrio. Ustedes son jóvenes admirables que le devuelven la fe y las esperanzas a esta comunidad. Acá no todo es malo y ustedes son prueba de ello.

Soy madre y sé que nuestros hijos dejan de ser nuestros para pertenecerle al mundo y buscar en él un espacio propio, una identidad.

Por eso quiero dedicarle a todos este breve cuento en el que manifiesto esa realidad, que aunque dura es invariable.

Juana-Araña

Juana-Araña carga sobre su lomo un saquito blanco y redondo. Dentro del  saco hay movimiento y ansiedad.

Juana-Araña sueña con una familia numerosa; cuando sus pequeños nazcan, quiere llevarlos en expedición al viejo y frondoso árbol que se observa a la distancia.

Juana-Araña quiere en su familia arquitectos, abogados, médicos y por qué no, un poeta. Juana-Araña será madre y como todas las madres tiene sueños ajenos.

Una tarde, mientras que Juana-Araña reposa bajo la frescura de una hoja, siente la eclosión del saco y de él comienzan a salir las cristalinas criaturas.

Juana-Araña está feliz con el nacimiento de sus pequeños. Pero algo pasa; algo que ella no esperaba: los pequeños ni siquiera la saludan y comienzan a dispersarse por el bosque . Juana-Araña está confundida y corre tras unos y después tras otros y les grita que los ama y les pide que regresen.

Juana-Araña se ha quedado sola en medio del bosque observando el saco vacío, preguntándose a donde habrán ido sus pequeños y si un día volverán. 

De todas formas

De todas formas un día dejaré esta casa;

la dejaré con sus muebles viejos y sus paredes sucias;

la dejaré con el eco del pasado que me trae los recuerdos como viejas culpas.

La dejaré con sus secretos y con los fantasmas que como ladrones se meten por la ventana.

La dejaré y poco a poco sus muros colapsarán con el paso del tiempo.

La dejaré sin pasado ni presente y sentirá en sus cimientos la ausencia de mis palabras.

La dejaré sola y vacía,

a voluntad de la lluvia,

a merced del viento.

De todas formas un día dejaré esta casa,

en medio del silencio,

con su jardín triste y su puerta cerrada.