El perdón es una palabra borrada del lenguaje de aquellos que han perdido en la violencia a sus padres, hijos, hermanos y amigos.
Es por eso que la guerra se convierte en un círculo vicioso, que comienza nuevamente en el mismo instante en que muchos piensan que ha terminado.
La falta de transigencia, de tolerancia, hace que los duelos de las víctimas, alimenten año tras año sentimientos de venganza.
El odio del pasado repercute en las nuevas generaciones, que comienzan nuevamente a tomar la justicia por sus manos.
La guerra no termina, simplemente toma recesos, simplemente toma aliento para retomar su exterminio.
La muerte es la pesadilla recurrente, que llega de nuevo cargada de motivos y resentimientos; y los hombres, como fieles instrumentos de una guerra absurda, inmolan a sus víctimas y las ofrecen victoriosamente a ese pasado de dolor.
Entonces así, las cuentas son saldadas con sangre, pero los herederos de la guerra, los que hoy ven caer a los suyos, iniciaran una nueva saga.
LOS HEREDEROS DE LA GUERRA
8 comentarios »
bien dicho, una saga que no termina ,
y nosotros unos espectadores más que como puede q salgamos bien librados…pueda que mal también
un abazo
BRUJILDA
[...] dos temas a los que quiero referirme: el Campus Party y las dos entradas que publicó Camela bajo el título “La situación empeora en la Comuna 13 de Medellín” I y [...]
Pintas realidades en esta entrada que me dejan sin palabras. La guerra no debiera de tener esos respiros, simplemente finalizar, pero qué difícil es que así suceda.
Un abrazo sensibilizado!
Estos temas no dejan de inquietarme y me impresionan por saber que están en mi propia Medellín, pero no podemos alejarnos de la realidad.
Un abrazo con todo mi cariño!
Por acá había pasado, pero luego de hablar más contigo sentí curiosidad real de leerte.
Lo hace bien de veras, tenemos mucho por compartir. Ojalá que los recesos pacíficos nos den tiempo para ello.
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Las tragedias se suceden en el tiempo y nos sentimos bastante impotentes para detenerlas. Ya desde la antigüedad la tragedia griega tenía como tema esa especie de maldición del destino codificada en estas terribles palabras: “la sangre llama a la sangre”.
¿Cómo romper este ciclo espantoso?