Definitivamente muchas cosas no se dirán.
Los labios intentan pero reprimen la palabra y el silencio me duele como una herida mortal.
Ahora que tengo las ideas claras, encuentro impertinentes todos los momentos y ninguno parece propicio para hablar.
Lo diría; diría todo lo que tengo para decir, si no tuviera la certeza de que el momento para decirlo ha pasado; si no tuviera la seguridad de que mis palabras ahora son vanas.
Y sin embargo, los labios se entreabren en otro intento, pero la sensatez domina el impulso y el silencio nuevamente hiere.
El ademán de las palabras
5 comentarios »
hola brujilda
espero que te rinda, además muchos éxitos con lo q empezas,
pos que te digo, cada palabra tiene su tiempo,
no se puede negar que para decir lo que queremos decir(lo que sea)
tiene un ánimo,pero me pregunto¿que perdemos con decir lo que queremos?
un abazo
FELICITACIONES CONVERGENTES, DIGNOS GANADORES DEL PREMIO GOLDEN NICA!
UN ABRAZO CARIÑOSO.
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Tantas cosas para decir, tantas cosas para callar; y un miedo que no permite actuar.
Bello escrito.